El covid-19 como enfermedad de trabajo

Por: Lic. Diego Rodrigo Santos Garmilla,
De la Vega & Martínez Rojas, S.C.
dsantos@dlvmr.com.mx
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La Ley Federal de Trabajo en su artículo 513 contempla una tabla de enfermedades de trabajo y de evaluación de las incapacidades permanentes, resultante de los riesgos de trabajo.

Como resultado de las medidas tomadas a nivel global, así como por los diferentes niveles de gobierno y particulares, con el fin de proteger a los trabajadores ante dicha epidemia, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) determinó que la enfermedad por Coronavirus (Covid-19) deberá ser considerada como Enfermedad de Trabajo; entendiendo la misma, como “el estado patológico derivado de la acción continua de una causa que tenga su origen o motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador se vea obligado a prestar sus servicios”.

Derivado del panorama actual a nivel internacional, la protección de seguridad social sobre esta enfermedad se torna como una estrategia significativa y necesaria para la seguridad de todos los trabajadores que puedan estar expuestos en el ambiente laboral o extra laboral a la infección, pues al momento no se ha descubierto como controlar esta enfermedad.

Coronavirus… ¿enfermedad de trabajo?

En esta línea de argumentación, el IMSS consideró que dicha enfermedad al ser un virus, deberá catalogarse como “Virosis” conforme al numeral 136, artículo 513 de la Ley Federal de Trabajo; debiendo clasificar dicha enfermedad en el dictamen médico hasta que la persona tenga sintomatologías o estén confirmados mediante una prueba de laboratorio.

Es importante mencionar que el IMSS determinó que existen diversos niveles de exposición al Coronavirus, divididos desde riesgo “Muy alto” hasta “bajo”, dependiendo del contacto repetido o extendido con fuentes de posible contagio, como resultado de las labores que pueda realizar un trabajador.

Como se mencionó anteriormente, la Ley Federal de Trabajo en su artículo 513 contempla una tabla de enfermedades de trabajo y de evaluación de las incapacidades permanentes, resultante de los riesgos de trabajo. La Tabla antes mencionada es numerus apertus, es decir, es una tabla meramente indicativa, por lo que, si bien el Coronavirus no es mencionado de forma expresa, la misma si puede ser integrada dentro de una categoría de enfermedad o por si sola considerada como Enfermedad de Trabajo.

Sin embargo, tal y como lo sostiene la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para determinar si una enfermedad es o no de trabajo, no es suficiente que se encuentre dentro del catálogo de enfermedades, sino que exista una causa que vincule que dicha enfermedad pudo ser contraída dentro del centro de trabajo o con motivo de las labores que se realizan, es decir, el dictamen pericial médico por sí solo no puede actualizar la presunción de que es una enfermedad de trabajo, pues es necesario comprobar que se contrajo por la exposición en el centro de trabajo o fuera del mismo, pero como resultado de las actividades que realiza una persona.

Ahora bien, el riesgo que han mencionado diversos profesionales es que esta enfermedad al ser considerada como Enfermedad de Trabajo, pudiera aumentar la Prima de Riesgo de Trabajo de las Empresas, por lo que no debe ser catalogado de esta forma, ya que dicha enfermedad es como resultado de la pandemia mundial, y por lo tanto debe ser clasificada como Enfermedad General, para todos los efectos legales que haya lugar.

No obstante lo anterior, sustentamos la perspectiva del Instituto Mexicano del Seguro Social, ya que conforme a lo establecido en la legislación laboral y de seguridad social, así como los criterios emitidos por los tribunales, es necesario evaluar cada caso en específico con el fin de determinar si existió nexo entre la causa y efecto, para que el patrón se vea afectado en el aumento de la Prima de Riesgo, debido a que es necesario vincular si dicha persona se enfermó derivado del ejercicio de sus labores, lo que resulta complicado determinar, en especial para aquellas trabajos o profesiones que tienen un nivel de riesgo medio o bajo (conforme a lo establecido por el IMSS).

El grado de riesgo determina la prima

Adicionalmente, en lo que concierne al procedimiento para la determinación de la prima en el seguro de riesgos de trabajo, es importante mencionar que los dictámenes a cargo de médicos adscritos al IMSS, en sí mismos no constituyen actos definitivos en materia administrativa, toda vez que su sola emisión, con independencia de su contenido y alcance, no transgrede la esfera jurídica del empleador.

Si bien dichos dictámenes pudieran repercutir en el incremento del índice de siniestralidad de la empresa, de la cual se haría depender el aumento del grado de riesgo y la prima en que se encuentre cotizando, esa posibilidad constituye un acto futuro e incierto que en ese momento no puede considerarse que lesione intereses del patrón, pues para la actualización de esa probable consecuencia, habrá que esperar la revisión anual de la siniestralidad y de cuyo resultado podrá oponer su desacuerdo, lo cual dará lugar a que el IMSS pueda, entre otros supuestos, rectificar la clasificación de la prima.

Lo anterior sin prejuzgar sobre la forma de actuar de la autoridad, pues desgraciadamente desde el inicio de la pandemia y durante la misma, ha actuado en forma errática con acuerdos, circulares y demás actos en los que busca distorsionar la legislación laboral y de seguridad social previamente establecida, como es el caso de la suspensión de labores plenamente determinada en casos de contingencia sanitaria en donde interpretó, por así decirlo, a su libre albedrío, quizás sí, con un fin noble, que es el beneficio de los trabajadores, pero olvidando que ellos y nosotros dependemos de un patrón, que sin ingresos no puede realizar su actividad ad perpetuam y al no existir empresas, no habrá trabajadores.