¿Cómo sensibilizar a los trabajadores ante la revisión de los contratos colectivos?

Nota publicada el 14 de septiembre en El Economista, sección Capital Humano por Blanya Correal Sarmiento.

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Cerca de 30,000 contratos colectivos de trabajo (CCT) fueron legitimados en el marco de la implementación de la reforma laboral. Pero la fiesta no termino ahí, de hecho apenas comienza. Esto lo podemos ver con las más de 2,900 solicitudes de constancias de representatividad que, de acuerdo con información del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL), se han emitido de mayo pasado a la fecha.

Lo anterior significa que estamos en un contexto de altísima actividad sindical, pues muchas organizaciones colectivas de trabajo, al quedarse sin los contratos de protección, han salido en la búsqueda de trabajadores que los quieran tener como representantes.

Es interesante pensar cómo hoy el trabajador tiene no sólo el poder de elegir su representación, sino también de participar en las decisiones clave que tocan a sus condiciones de trabajo. Y es allí donde surge el desafío para los mandos medios de las empresas.

Por años, en México existió una especie de velo que mantenía a los trabajadores desconectados de la realidad del negocio. Para bien o para mal, el no conocer o ser sensibles a esta realidad, los mantuvo al margen de las decisiones en cuanto a sus incrementos salariales, sus beneficios o sus jornadas de trabajo. El único aspecto que, en algunos casos, no todos, se compartía con ellos, era la utilidad del negocio para el cálculo del PTU, pero incluso en este tema sabemos claramente que teníamos prácticas que no ayudaban en la transparencia.

Hoy, con una reforma laboral que obligó a tener esta participación a partir del voto personal, libre, secreto y directo, a las empresas no les queda más que educar a sus trabajadores para que este poder se ejerza desde la responsabilidad y no respondiendo a las expectativas creadas por los actores que quieren sacar tajada de la situación.

Sin embargo, la comunicación que logra sensibilizar a los colaboradores de las bases normalmente cuesta mucho trabajo, primero porque como empresas tenemos pocos espacios reales para compartir con amplitud no sólo las cifras, sino los elementos que ayuden a comprender donde está la empresa en términos de su situación. Pero también porque no necesariamente hay confianza en que lo que se comparte es la realidad transparente y clara, que permita que las personas tomen las decisiones adecuadas para mejorar sus condiciones en equilibrio con las posibilidades del negocio.

En México, las empresas que han entendido esta necesidad están generando prácticas diferentes en la búsqueda de una mayor preparación del trabajador en su participación en la democracia laboral. Por ejemplo:

» 1. Las revisiones de CCT inician al revés

En lugar de esperar a llegar por desgaste a una cifra producto del regateo de lado y lado, la nueva forma de negociación parte de la realidad financiera y de resultados de la empresa, dónde claramente se establecen los criterios sobre los cuales están definidas las mejoras salariales y de beneficios, proyectadas además en el tiempo, de forma tal que no se comprometa la sostenibilidad del negocio en el largo plazo.

» 2. Comisiones ampliadas de revisión de CCT

Ya no es suficiente con ponernos de acuerdo con la cúpula sindical, hoy el ejercicio de negociación representa un marco de sensibilización de los trabajadores, por ello se requiere un diseño diferente de las mesas de negociación, donde adicionalmente a los actores activos, se involucren trabajadores que sean líderes de opinión de sus compañeros, buscando que sean multiplicadores de la información.

» 3. Capitalización del liderazgo informal

Identificar personas que influyen en sus compañeros, para bien o para mal y compartir con ellos información de primera mano, es probablemente el mecanismo más efectivo y rápido para sensibilizar a los trabajadores. En este sentido se requiere de lado de las empresas que existan canales tanto de información como de escucha que realmente permitan tener un diálogo conjunto y no solamente un monólogo, pues esto abona a la comprensión de la información.

Estamos frente a una realidad que implica que tratemos a los trabajadores como los adultos que son, que los preparemos y confiemos en su capacidad de comprender que, en la medida en que a la empresa le vaya bien, a ellos les irá mejor.

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