¿Jefe por primera vez? Bases para la buena gestión de un equipo

Nota publicada el 3 de agosto en El Economista, sección Capital Humano por Blanya Correal Sarmiento.

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Tú primera promoción laboral implica no sólo un crecimiento en la responsabilidad por los resultados, ahora también eres responsable por la gestión de un equipo de personas. Las habilidades que te llevaron a crecer en tu puesto no serán necesariamente las que te ayuden a lograr el éxito en este nuevo nivel. ¿Qué necesito ahora que mi trabajo es lograr resultados a través de otros?

La gestión del cambio en un equipo humano es una tarea mucho más frecuente de lo que percibimos, casi cada proyecto o nuevo desafío de un equipo requiere de una dosis de adaptación que muchas veces damos por sentada. Sin embargo, la capacidad que tenga el líder para apoyar y guiar al equipo en este sentido puede determinar el éxito del resultado. Esto es así porque las personas requieren atender temas de la programación natural que tenemos en el cerebro.

Tenemos varios dispositivos cerebrales que por cientos de años nos han ayudado a sobrevivir, pertenecer y evolucionar. Estos mecanismos se han ido adaptando a los retos y realidades que nos trae el avance de la tecnología, las comunicaciones y la forma en que vivimos hoy los seres humanos. Sin embargo, es importante saber que estos dispositivos se han modernizado, no han desaparecido.

Por esto, hoy los miedos modernos que afectan nuestra supervivencia, como la falta de estabilidad laboral, los problemas de seguridad e incluso temas de trato en las organizaciones, generan una respuesta natural de nuestro cerebro que ahora se traduce en estrés, afectando el bienestar emocional y físico de las personas.

Como responsables de un equipo de personas podemos aprender a usar herramientas sencillas que nos ayuden a gestionar estos procesos en nuestros colaboradores, logrando no sólo mayor productividad sino también una mejor calidad de vida para todos.

La primera herramienta, y posiblemente la más poderosa, es la conexión con el propósito, cuando entendemos a nivel individual que nuestra contribución “salva al mundo”, que es importante y definitiva para ayudar a los demás o que realmente tiene un significado sin el cual el mundo no sería mejor, el trabajo toma otra dimensión. Como líderes necesitamos dedicar tiempo primero a aterrizar estas razones, más allá de la misión y visión del negocio, buscando conectar a cada persona desde lo que le motiva o le mueve.

La segunda herramienta es la comunicación. En los equipos y también a lo largo de las organizaciones, la comunicación es probablemente uno de los temas más críticos y difíciles de lograr con efectividad. No es cuestión de actitud, porque seguramente la mayoría de las personas quieren interactuar de forma adecuada y lograr resultados en conjunto. Sin embargo, cuando analizamos los obstáculos más importantes para la productividad, o la causa raíz de un problema de clima laboral, normalmente la comunicación aparece como parte de las causas.

Entre las causas más comunes de las fallas en la comunicación están la falta de escucha real, la poca adaptación de los contenidos a la realidad de las personas y, especialmente, la poca conexión de los mensajes entre sí, lo que normalmente se ve agravado por la frecuencia poco consistente.

Finalmente un tercer elemento que nos puede ayudar en la gestión del cambio en las empresas, tiene que ver con la seguridad psicológica. Los cambios ya de por sí implican desafíos para las personas, por lo que en la medida en que los individuos logren navegar las transformaciones en medio de un mar seguro, la posibilidad de que logren adaptarse rápidamente es mayor.

Desde mi punto de vista, la seguridad psicológica es un concepto que necesita ser entendido de forma práctica y aterrizada, por lo que probablemente es importante comprender que tiene su base en el respeto. Respeto por las diferencias, por los puntos de vista y las necesidades individuales, por los límites, derechos y deberes de cada miembro del equipo, sin olvidar que el líder también debe ser considerado como persona y que no es el único responsable de que estas condiciones se den en el equipo de trabajo.

Enfrentar el desafío de dirigir por primera vez un equipo de trabajo no es sencillo. Sin embargo, una gestión de talento conectada con el propósito, basada en la comunicación real y en un contexto de seguridad psicológica crea una base sólida para una buena transición ante el cambio y una operación permanente óptima.

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